cada mañana, si hay suerte
hay un horario
un deber para cumplir
qué bueno!
tenemos un alivio
por unas horas
en las que dejamos de existirnos
nos ocupamos de cosas nimias:
enviar una carta,
hacer una llamada,
escribir un mensaje,
barrer un corredor,
lavar trastes
pero de repente suena
un timbre, y volvemos
a nosotros,
nos existimos
nos recordamos
nos vemos como somos,
tan felices o tan tristes,
oscuros, arrugados, escondidos
y esa visión que nos espanta
la guardamos un segundo
la borramos un segundo
y la lloramos en silencio
cada noche o cada tarde,
si hay suerte
Amigos
Hace 10 años
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