Cartas, cuentos y crónicas de carapintada

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Cada minuto, cada respiración nuestra y tuya es para celebrar tus ganas de vivir. Inmensa guerrera. Princesa.

Leia Brazo Leia Ojos Leia Linda

Es difícil a veces, hablar de cosas que sentimos. Hacerlas palabra. Lo que se siente no cabe en las palabras. Cuando éstas se acaban, comienzan los abrazos, los gestos y el amor.

El amor es algo inmenso, es infinito, no tiene bordes, fronteras, límites ni morales absurdas. El amor es pura energía que circula, que dejamos circular, por eso ha de ser que el símbolo del amor es el corazón, porque es el que dirige la circulación de la sangre, de donde tomamos aquello que nos mantiene vivos.

Entonces hoy pusimos a circular amor, energía, fuerza, aire. Y Leia lo recibió, y nos regaló a todos un brazo que se estira, un ojo que se entreabre, una mano que apreta y una sonrisa para agradecer todo este amor inmenso, infinito que le damos, porque lo único que en realidad pasa, es que todos la tenemos adentro, en cada corazón que no deja de latir.

Para LEIA

Hay días en los que pasan cosas que no podemos agarrar con las manos y observar en su más mínimo detalle. No es posible acercase y entender, solo hay una tristeza profunda que no soporta nadie.

Hoy vi un corazón latiendo, solo un corazón, Y un corazón que late solo, él solo solito, rompe a los demás.

Los corazones necesitan aire. Y pienso con las ganas y el deseo, que solo con la fuerza y la energía que le entregamos todos, el aire que necesita el corazón de Leia la va a despertar.

Todas estas lágrimas Leia preciosa, porque eres preciosa, son por todas las alegrias que nos dejaste compartir cuando te tocabamos en la panza de tu mami. Y que nos regalaste hoy cuando vimos a tu corazón moverse con tantas ganas.

Todos los besos y mi corazón y mis pulmones son agua para regalarte. Hoy, aqui y ahora.

Fotime

Cuando tenía doce años me inventé una manera para reírme de la vida. A veces, con mi hermano mayor lográbamos estos espacios inmensos. Yo convertía las tragedias de cada día en relatos llenos de humor que ocupaban las dos páginas del periódico que publicaba en las vacaciones de fin de año: FOTIME.

Foti, era efectivamente un flato, un pedo. Y el verbo que se desprendía de este sustantivo era Fotar. En casa las cosas muchas veces estaban fotadas, cuando mi papá está triste le sigo preguntando si está fotado; ¡Fotate! era una exclamación que se gritaba a pecho herido a quien estuviera acabando con la paciencia de alguien; y así se derivaban cientos de palabras con el prefijo casero FOT.

Por esto FOTIME, tiempo de fotar, tiempo de sacar todo lo que se callaba, de escribirlo, de volverlo una broma, de no tomarse todo tan a pecho, tan en serio. Muchas tragedias mojaron la tinta de mi periódico; el atraco al supermercado de mis pas, los robos continuos allá mismo, las peleas interminables entre todos en casa, la pérdida de años escolares, las depresiones, los llantos, las visitas de las tías y mis primos. Tenía secciones para todos, notas breves, clasificados, caricaturas.

El otro día para la clase de catalán tenía que hacer una redacción, la verdad me esmeré en no cometer tanta bestialidad ortográfica, cuidé los tiempos verbales, utilicé las palabras aprendidas en clase y los pronombres que sacan canas. A la profe le gustó, bastante, y de paso va y me pregunta: "¿tu ets periodista, oi?", le dije, "sóc antropòloga", fue lo único que se me ocurrió, quizá eso es lo que menos soy, al menos en el sentido tradicional o el vox populi acerca de lo que es un antropólogo. Pero bueno, ahora pienso que le debí haber respondido: "si sóc periodista, des de petita...".

Those, of that kind

Some sort of those barbarians of yours hit me last night
today I am still feeling their slap on my spirit.

I've been trying to hide from them,
but they always find a way to catch one's senses.

The feeling is the same as being naked
when it is to cold to be uncovered.

Then is hard to breath and greet,
life then seem to be as hard as it has always been.


22.06.09

momentos

Hay vidas hechas de momentos y vidas que se van por los rotos: los lugares descosidos del corazón o de la memoria. De los momentos se sabe poco y se siente harto, no se sabe con certeza cómo son, cuánto duran, cuando comienzan, cuándo terminan. Existen así, son así, y así habría que vivirlos; sin certezas, sin preguntas, sin tiempo futuro.

Sobre los rotos se sabe un poco más, porque al poco tiempo comienzan a incomodar, a veces a doler. Quitan el sueño y la risa. Para cubrirlos se hacen planes, proyectos, sumas y restas que agitan la respiración con la angustia de las horas por venir.

¿Un momento? La luz plena del cielo azul y el mar inmenso. ¿Otro? un café.

¿Un roto? Una vuelta a lo mismo. Un reproche.

Entre rotos y momentos, la vida propia se debate entre estar más feliz o irremediablemente triste. Poca cosa más.

Soñadores

Si contagiara esa deliciosa inconciencia,
para despegar las plantas de los pies,
del suelo,
inhalar, irse, volar.

Si mis manos no insistieran en prenderse de las rocas,
de las ramas de los árboles,
o ser raíz,
y sí aire, camino, nube.

Entonces cada palmo de mis sueños
tendría el dulce apoyo de la nada
que sostiene al monstruo imaginario
que habita con sus garras toscas
y su hocico curioso, en mí.


31.05.09