Cartas, cuentos y crónicas de carapintada

Sueños

Cuando se deja de soñar hay una ilusión que se pierde.
Cuando abrimos los ojos de repente en la madrugada con el corazón agitado, quizá salimos de una lucha.
A veces al despertar abandonamos gritos desesperados que lanzamos en alguna calle que no caminamos nunca.
En otros sueños hay personajes que decidimos olvidar y aparecen de nuevo tratando de estar a nuestro lado.
A menudo en la infancia se sueña con brujas, y en medio de la noche nuestros padres escuchan nuestro llanto.
Quizá el vuelo perdido de una mariposa negra nos asusta y perdemos el cansancio y el sueño que teníamos.
O nuestra garganta que arde en medio de una gripe nos impide cerrar la vida y ponerla en reposo durante unas horas para que no enloquezca.
La noche y el frío pueden ser motivo de desvelo.
La oscuridad no le encanta a algunos niños y prefieren quedarse esperando largamente a la luz.
Pero cuando se deja de soñar despierto si hay algo que se ha perdido para siempre.

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