Cartas, cuentos y crónicas de carapintada

Sobre la nueva escudera

A veces uno se levanta con ganas de saber qué sucede en el otro lado del océano. Porque aunque siempre ojeo la prensa on-line de Colombia, pocas veces amanezco con ganas de hacerlo. La leo como quien se cepilla los dientes después de cada comida, o al menos en la noche. Pero no es sino que a uno le den ganas, para que al leer lo que sucede, se le vuelvan a quitar. Esta vez además me dio un estremecimiento y se me puso la piel de gallina. La furia también subió a mi cabeza. Se trata de un reportaje sobre la nueva asesora de asuntos políticos del presidente de Colombia. Vaya tristeza, vaya repeluz me dio esta mujer.

¿Sus valores?

Los listo:

- experta en seguridad democrática
- disponibilidad total (de domingo a domingo las 24 horas del día)
- duerme cuatro horas
- no quiere casarse
- no quiere tener hijos

Entre otras tantas gracias que menciona el artículo, las anteriores son las que me hicieron doler alguna parte de mi cuerpo que no logro ubicar hasta ahora. Creo que un lugar entre el corazón, el alma y la razón. ¡Horror! Qué tipo de persona puede ser alguien con estas características? ¿Qué tipo de consejos puede dar, si no duerme, no descansa, no tiene vida propia?

Bueno, entre iguales se entienden, y seguro que con su jefe lo hacen a las mil maravillas.

Me dolió ese día, domingo creo que era, que El Espectador publicara este reportaje, y no sé si perdonarle haber puesto además el vídeo del nuevo sencillo de Britney Spears en la primera plana de su edición on-line.

Me da pena, me da rabia, me da pena y rabia una y otra vez. Pero no es menester ponerse así, porque no vale la pena. Qué lástima eso sí.

Amistades

El poema que estaba en la cabeza
del corazón se fue. Esto habla
de la certidumbre de la incertidumbre
que nadie puede medir.
Tu brazo nada
en el temblor de lo sucedido.
¿Qué caballos te recaballan la nación
de las ausencias que buscás
en la ausencia de vos? Es la amistad
del todo con la nada, la
del pecho mismo con
su perdón, sus espejos,
no dormir.


Juan Gelman, Mundar, 2008.

me gustaba más

Me gustaba más
Cuando los días amanecían entre el viento
Y la vida se vaciaba en un relato
Se olvidaba que había pecado
Y la vida llenaba los ojos y el agua.

La rueda no va hacia atrás
Cuando va hacia el tiempo
Mañana las lágrimas serán otras
Para una agitación distinta que quizá
Devuelva una ilusión de esquina.

el primer sol


Es quizá una manía atrapar el primer rayo del sol que cae en la mañana. Es una manera de tocarlo con los ojos. Cuando puedo lo dejo en una imagen, una pintura o una foto. El sol y el cielo son una promesa. Hay para quienes la oscuridad y la noche y la luna lo son. Para mí lo es el sol, y el primer rayo de sol. A menudo lo persigo. Pongo el despertador unos minutos antes de que amanezca para saludarlo allí donde se forma, en miles de siluetas.





Ahora tendré que ingeniarme la manera de darle cacería, no siempre se puede vivir donde cae el primer rayo de sol.

the notion of home




Una de las cosas de la Antropología que más me gusta es que cualquier evento de la vida es suceptible de convertirse en un "problema antropológico" es decir, en tema de preguntas, observaciones y charlas interminables. Si hay buena, o mala suerte, las preguntas se convierten en incomprensibles páginas de ensayos con miles de citas académicas, es decir, apellidos de fulanos con fecha y números de página. Una delicia.

Pero recuerdo una clase de Antropología de manera especial: "The Notion of Home". Tomé esta clase en la Universidad de Copenague hace ya tiempo durante un semestre de intercambio en Dinamarca. Esa fue una experiencia maravillosa llena de horas de bicicleta, humo de cigarrillo, lluvia y carcajadas con Thomas, otro colombiano, mitad gringo, con el que compartí casa.

"The notion of home"... la clase la daba un profesor de Estados Unidos que hacía un par de años vivía entre daneses, y creo yo, no podía evitar sentirse inmigrante. Su clase era una reflexión, entre otras cosas, sobre la noción de casa que se tenía cuando se abandonaba la "casa donde se nació", la casa de los papás en el país de los papás, y se emprendía el largo y duro camino de la diáspora.

Yo por cosas de la vida he hecho varios aspavientos diaspóricos, para ponerlo en términos seudo-antropológico-literarios (perdón). Es decir, he dejado el país donde nací por periodos largos, y ahora estoy en medio de uno de ellos en Barcelona.

Hasta ahora no había escuchado yo "nociones de casa" tan mezquinas, anécdotas tan horrorosas, situaciones tan insoportables como las que he escuchado aquí en Barcelona cuando hay que procurarse una casa, o mejor, un lugar donde vivir, porque para mí una casa es una casa (con jardín y patio para perros), apartamento es apartamento (para tener gatos de compañía), y no una habitación, o rincón en un ático.

Estos días para mí "the notion of home" se parece más a un purgatorio entre contratos en donde el arrendatario lleva todas las de perder, entre habitaciones extragrandes que dan claustrofobia y una cantidad absurda de reales a pagar por un rincón para estar tranquilo y ver la luz del sol.

Ahora una imagen de mi "home" en Dinamarca, solo para recordar un momento tranquilo y feliz.




Marosa di Giorgio, un regalo




Cuando menos se piensa se abre un regalo, una carta, un libro, un cuento. Entonces sucede una maravilla. Nuevas imágenes de historias desconocidas comienzan a llenar los sueños y se llevan otros que ya están gastados. Así sucedió con esta mariposa que llegó en un correo desde Caracas hace muy poco.


Gracias Leroy

BAJÓ UNA MARIPOSA...

Bajó una mariposa a un lugar oscuro; al parecer, de
hermosos colores; no se distinguía bien. La niña más chica
creyó que era una muñeca rarísima y la pidió; los otros
niños dijeron: -Bajo las alas hay un hombre.
Yo dije: -Sí, su cuerpo parece un hombrecito.
Pero, ellos aclararon que era un hombre de tamaño natural.
Me arrodillé y vi. Era verdad lo que decían los niños. ¿Cómo
cabía un hombre de tamaño normal bajo las alitas?
Llamamos a un vecino. Trajo una pinza. Sacó las alas. Y un
hombre alto se irguió y se marchó.
Y esto que parece casi increíble, lu
ego fue pintado
prodigiosamente en una caja.

De "La liebre de marzo" 1981


http://amediavoz.com/digiorgio.htm

Siempre hay más





Porque nada acaba antes de que termine, hoy desde un lugar muy querido llegó un regalo. Uno más para sumar y compartir. Su nombre es Edel y su apellido, Juárez, como el de Roberto, comienza por jota. Otra coincidencia que no lo es tanto.

De ella y de allá.

No me importa mostrarme débil mientras escribo,
si aún no soy fuerte ni nunca lo he sido.

No sé amar como aquí juegan, yo amo con los codos,
con el sueño, con la voz.
No tengo objeción en no ser correspondido.

No me importa cuánto vivan mis amores,

yo amo mientras dura, mientras puedo,
mientras se vacía el vaso y emprendo mi camino.

Yo no entiendo cómo aman los humanos,

por eso estoy aquí contigo.
Por tu duda, por todo lo que no sabes ni averiguas,
por todo lo que das sin saber siquiera que tuviste.

Amo tus alas, tus vuelos,

tus caderas donde termina mi noche, mi nostalgia.
No me importa que no entiendas que te amo,
que dudes y llores y preguntes y reclames.

Yo te amo... mientras dure.