Cartas, cuentos y crónicas de carapintada
un año más
Estos días de final de año lo único que se me viene a la mente para celebrar es precisamente es el corazón y el amor por la vida. Ha sido un año en el que la "buena energía" ha sido algo real y ha traído cosas muy buenas. No hay queja.
Los amigos del alma ha pasado por aquí, en este rincón del planeta en el que vivo y los años han pasado, tres.
amor y dolor
"El mayor bien lo hace el menor esfuerzo."
"De la persona amada, amamos su dolor, no a ella."
"Recibimos la visita de nuestra vida ausente, en el dolor."
"Quien oye el silencio, cuánto dolor callado oye!"
"El amor es una fea herida, pero se cubre de flores, y las flores son bellas."
"Un corazón grande se llena con muy poco."
"Cerca de mí no hay más que lejanías."
Voces Abandonadas. Antonio Porchia. Pretextos. 1992.
Cada mañana
hay un horario
un deber para cumplir
qué bueno!
tenemos un alivio
por unas horas
en las que dejamos de existirnos
nos ocupamos de cosas nimias:
enviar una carta,
hacer una llamada,
escribir un mensaje,
barrer un corredor,
lavar trastes
pero de repente suena
un timbre, y volvemos
a nosotros,
nos existimos
nos recordamos
nos vemos como somos,
tan felices o tan tristes,
oscuros, arrugados, escondidos
y esa visión que nos espanta
la guardamos un segundo
la borramos un segundo
y la lloramos en silencio
cada noche o cada tarde,
si hay suerte
amor
sirviera para ordenar
los sentidos
senti-mientos.
Si hubiera algo
para curar las ausencias
y el miedo se espantara
con aquella cura
Si volar y amar
tuvieran igual cualidad,
qué buenas alas con sus plumas
planearían cada tanto
Sobre todos nosotros
Cicatrices
La segunda cicatriz me la hice por torpe, y porque estaba triste. A veces uno le añade tristeza a la tristeza y el resultado puede terminar siendo un mar de lágrimas, y en mi caso, otros cinco puntos; esta vez en la frente. Me caí hacia adelante en las escaleras... De todas maneras, esa cicatriz fue una de las más interesantes y al final menos dolorosas, porque según yo, me permitía ver mi cerebro, y eso me causaba fascinación morbosa cada vez que entraba en el baño para verme en el espejo.
Volviendo a las rodillas, la segunda, también me la hice estando feliz... corría en el patio de mi casa, estaba persiguiendo a mi hermana o ella me estaba persiguiendo a mí. Mala cosa que en mi casa tenían la costumbre terrible de tener pajaritos en jaula, y a veces, cuando les poníamos agua, escapaban. Era común que en el patio se acumularan las jaulas vacías, en dónde alguna vez habitaron toches y mirlas que traían mis tías o los primos de mi mamá para que ella no sintiera tanta nostalgia de las mañanas de la provincia de García Rovira. En mi correría pasé al lado de una de las jaulas con la mala suerte de rozar mi piel con una de las esquinas de alambre oxidado. Recuerdo que salía mucha sangre, me detuve, grité, y luego no paré de llorar. Esta vez estaba más grande y me negué rotundamente a pasar por la pena de la aguja y el hilo. Tenía que haber otra solución. Que sanara fue una tarea de paciencia, no me podía mover mucho porque volvía a sangrar. Pasaron semanas y semanas... así aprendí que otras estrategias para curar toman mucho tiempo.
Ahora que recuerdo mis cicatrices, no puedo hacer otra cosa que quererlas, porque me traen recuerdos; y lo mejor de esos recuerdos, es que están, pero ya no duelen.
Seguimos
Leia Brazo Leia Ojos Leia Linda
El amor es algo inmenso, es infinito, no tiene bordes, fronteras, límites ni morales absurdas. El amor es pura energía que circula, que dejamos circular, por eso ha de ser que el símbolo del amor es el corazón, porque es el que dirige la circulación de la sangre, de donde tomamos aquello que nos mantiene vivos.
Entonces hoy pusimos a circular amor, energía, fuerza, aire. Y Leia lo recibió, y nos regaló a todos un brazo que se estira, un ojo que se entreabre, una mano que apreta y una sonrisa para agradecer todo este amor inmenso, infinito que le damos, porque lo único que en realidad pasa, es que todos la tenemos adentro, en cada corazón que no deja de latir.
Para LEIA
Hoy vi un corazón latiendo, solo un corazón, Y un corazón que late solo, él solo solito, rompe a los demás.
Los corazones necesitan aire. Y pienso con las ganas y el deseo, que solo con la fuerza y la energía que le entregamos todos, el aire que necesita el corazón de Leia la va a despertar.
Todas estas lágrimas Leia preciosa, porque eres preciosa, son por todas las alegrias que nos dejaste compartir cuando te tocabamos en la panza de tu mami. Y que nos regalaste hoy cuando vimos a tu corazón moverse con tantas ganas.
Todos los besos y mi corazón y mis pulmones son agua para regalarte. Hoy, aqui y ahora.
Fotime
Foti, era efectivamente un flato, un pedo. Y el verbo que se desprendía de este sustantivo era Fotar. En casa las cosas muchas veces estaban fotadas, cuando mi papá está triste le sigo preguntando si está fotado; ¡Fotate! era una exclamación que se gritaba a pecho herido a quien estuviera acabando con la paciencia de alguien; y así se derivaban cientos de palabras con el prefijo casero FOT.
Por esto FOTIME, tiempo de fotar, tiempo de sacar todo lo que se callaba, de escribirlo, de volverlo una broma, de no tomarse todo tan a pecho, tan en serio. Muchas tragedias mojaron la tinta de mi periódico; el atraco al supermercado de mis pas, los robos continuos allá mismo, las peleas interminables entre todos en casa, la pérdida de años escolares, las depresiones, los llantos, las visitas de las tías y mis primos. Tenía secciones para todos, notas breves, clasificados, caricaturas.
El otro día para la clase de catalán tenía que hacer una redacción, la verdad me esmeré en no cometer tanta bestialidad ortográfica, cuidé los tiempos verbales, utilicé las palabras aprendidas en clase y los pronombres que sacan canas. A la profe le gustó, bastante, y de paso va y me pregunta: "¿tu ets periodista, oi?", le dije, "sóc antropòloga", fue lo único que se me ocurrió, quizá eso es lo que menos soy, al menos en el sentido tradicional o el vox populi acerca de lo que es un antropólogo. Pero bueno, ahora pienso que le debí haber respondido: "si sóc periodista, des de petita...".
Those, of that kind
today I am still feeling their slap on my spirit.
I've been trying to hide from them,
but they always find a way to catch one's senses.
The feeling is the same as being naked
when it is to cold to be uncovered.
Then is hard to breath and greet,
life then seem to be as hard as it has always been.
22.06.09
momentos
Sobre los rotos se sabe un poco más, porque al poco tiempo comienzan a incomodar, a veces a doler. Quitan el sueño y la risa. Para cubrirlos se hacen planes, proyectos, sumas y restas que agitan la respiración con la angustia de las horas por venir.
¿Un momento? La luz plena del cielo azul y el mar inmenso. ¿Otro? un café.
¿Un roto? Una vuelta a lo mismo. Un reproche.
Entre rotos y momentos, la vida propia se debate entre estar más feliz o irremediablemente triste. Poca cosa más.
Soñadores
para despegar las plantas de los pies,
del suelo,
inhalar, irse, volar.
Si mis manos no insistieran en prenderse de las rocas,
de las ramas de los árboles,
o ser raíz,
y sí aire, camino, nube.
Entonces cada palmo de mis sueños
tendría el dulce apoyo de la nada
que sostiene al monstruo imaginario
que habita con sus garras toscas
y su hocico curioso, en mí.
31.05.09
He construido un jardín
He construido un jardín como quien hace
los gestos correctos en el lugar errado.
Errado, no de error, sino de lugar otro,
como hablar con el reflejo del espejo
y no con quien se mira en él.
He construido un jardín para dialogar
allí, codo a codo en la belleza, con la siempre
muda pero activa muerte trabajando el corazón.
Deja el equipaje repetía, ahora que tu cuerpo
atisba las dos orillas, no hay nada, más
que los gestos precisos
dejarse ir para cuidarlo
y ser, el jardín.
Atesora lo que pierdes, decía, esta muerte
hablando en perfecto y distanciado castellano.
Lo que pierdes, mientras tienes, es la sola compañía
que te allega, a la orilla lejana de la muerte.
Ahora la lengua puede desatarse para hablar.
Ella que nunca pudo el escalpelo del horror
provista de herramientas para hacer, maravilloso
de ominoso. Sólo digerible al ojo el terror
si la belleza lo sostiene. Mira el agujero
ciego: los gestos precisos y amorosos sin reflejo
en el espejo frente al cual, la operatoria carece
de sentido.
Tener un jardín, es dejarse tener por él y su
eterno movimiento de partida. Flores, semillas y
plantas mueren para siempre o se renuevan. Hay
poda y hay momentos, en el ocaso dulce de una
tarde de verano, para verlo excediéndose de sí,
mientras la sombra de su caída anuncia
en el macizo fulgor de marzo, o en el dormir
sin sueño del sujeto cuando muere, mientras
la especie que lo contiene no cesa de forjarse.
El jardín exige, a su jardinera verlo morir.
Demanda su mano que recorte y modifique
la tierra desnuda, dada vuelta en los canteros
bajo la noche helada. El jardín mata
y pide ser muerto para ser jardín. Pero hacer
gestos correctos en el lugar errado,
disuelve la ecuación, descubre páramo.
Amor reclamado en diferencia como
cielo azul oscuro contra la pena. Gota
regia de la tormenta en cuyo abrazo llegas
a la orilla más lejana. I wish you
were here amor, pero sos, jardinera y no
jardín. Desenterraste mi corazón de tu cantero.
Diana Bellesi
Comunicación
me confirman el movimiento
de tus brazos, de tus dedos, de tus ojos.
Si no hay humo, ¿no estás?
Si no hay humo, ¿duermes?
Si no hay humo, ¿olvidas, odias?
Tus palabras son bocanada,
impronta, sello, vida,
que confirman que seguimos.
25.05.09
Idea Vilariño
Hace dos años en Bogotá ella me regaló una edición de segunda mano de sus Nocturnos (Editorial Schapire, 1976). Encontré versos preciosos, tristes; tanto, que al leerlos dan ganas de estar triste o estar al lado de quien los escribe para que la desolación no sea tan dura.
Volver
Quisiera estar en casa entre
entre mis libros
mi aire mis paredes mis ventanas
mis alfombras raídas
mis cortinas caducas
comer en la mesita de bronce
oír mi radio
dormir entre mis sábanas.
Quisiera estar dormida entre la tierra
no dormida
estar muerta y sin palabras
no estar muerta
no estar
eso quisiera
más que llegar a casa.
Más que llegar a casa
y ver mi lámpara
y mi cama y mi silla y mi ropero
con olor a mi ropa
y dormir bajo el peso conocido
de mis viejas frazadas.
Más que llegar a casa un día de estos
y dormir en mi cama.
Mi amiga estaba preocupada porque nadie la leería más. Yo le dije que no, que eso no sucedería, porque además de mí, la leería quien la encontrara, quien la acompañara. Luego, buscando en la red encontré que Idea Vilariño le haría falta a muchos más.
Jacintario
Ivan Thays
Barcoborracho
Yo iba para algo en la vida
Por mencionar solo algunos. Y si, es triste la muerte, porque es ausencia, pero como lo dice en su poema, no estar, es lo que Idea deseaba. A veces se vive a pesar de todo.
tantas cosas
Estas últimas semanas han sucedido tantas cosas.
Un nuevo barrio, una nueva luz, y un par de años nuevos.
También ausencias y silencios.
Todo continúa, la vida y la muerte; es así y es natural.
Lo cierto es que el amor siempre está ahí, sorteando culpas y tristezas.
A veces a esta normalidad nos hacemos sordos, el ruido invade y arrasa.
Y cuando eso sucede y parece que la lluvia no ayuda.
No es así, la lluvia limpia.
El agua corre y se lleva lo que necesita descansar.
Entonces, déjala correr.
Sobre la nueva escudera
¿Sus valores?
Los listo:
- experta en seguridad democrática
- disponibilidad total (de domingo a domingo las 24 horas del día)
- duerme cuatro horas
- no quiere casarse
- no quiere tener hijos
Entre otras tantas gracias que menciona el artículo, las anteriores son las que me hicieron doler alguna parte de mi cuerpo que no logro ubicar hasta ahora. Creo que un lugar entre el corazón, el alma y la razón. ¡Horror! Qué tipo de persona puede ser alguien con estas características? ¿Qué tipo de consejos puede dar, si no duerme, no descansa, no tiene vida propia?
Bueno, entre iguales se entienden, y seguro que con su jefe lo hacen a las mil maravillas.
Me dolió ese día, domingo creo que era, que El Espectador publicara este reportaje, y no sé si perdonarle haber puesto además el vídeo del nuevo sencillo de Britney Spears en la primera plana de su edición on-line.
Me da pena, me da rabia, me da pena y rabia una y otra vez. Pero no es menester ponerse así, porque no vale la pena. Qué lástima eso sí.
Amistades
del corazón se fue. Esto habla
de la certidumbre de la incertidumbre
que nadie puede medir.
Tu brazo nada
en el temblor de lo sucedido.
¿Qué caballos te recaballan la nación
de las ausencias que buscás
en la ausencia de vos? Es la amistad
del todo con la nada, la
del pecho mismo con
su perdón, sus espejos,
no dormir.
Juan Gelman, Mundar, 2008.
me gustaba más
Cuando los días amanecían entre el viento
Y la vida se vaciaba en un relato
Se olvidaba que había pecado
Y la vida llenaba los ojos y el agua.
La rueda no va hacia atrás
Cuando va hacia el tiempo
Mañana las lágrimas serán otras
Para una agitación distinta que quizá
Devuelva una ilusión de esquina.
