-No puede ser, viví un año en Colombia, si, Colombia conozco. He estado en Taganga, en Bogotá solo un mes, pero en Putumayo, en Chocó. ¡Sí, es muy bonito Colombia! Tiene muchas frutas, todos los días se puede comer una fruta. Tengo un sentimiento muy grande con Colombia-.
La sorpresa fue nuestra.
Entonces le pregunté porqué había viajado hasta allí. Leie era nigeriano, había estado trabajando en Andalucía y estaba de paso por Barcelona. Sonrió y miró hacia el suelo. Entonces en medio de un suspiro me dijo que tenía algo dentro de sí que lo había llamado para viajar hasta allí. Esto le había sucedido mientras vivía en Inglaterra años atrás, cuando de algún modo que no nos explicó, había conocido el yagé y por esto había cruzado el océano para llegar hasta el putumayo y visitar la etnia Cofán.
Leie sonreía mientras nos contaba un poco de su vida. Sonreía y nos daba los nombres de aquello que más le había gustado comer, los paisajes de frutas que no olvidaba y que le hacían sonreír más. Su sueño era volver a Colombia, ahorrar dinero, comprar un terreno, conocer una mujer y tener sus hijos allí. Para eso llegaría hasta Canarias con el dinero de la música africana que vendía, su mochila y ese llamado interior que le hacía mantener la alegría en su rostro. Trabajaría en los barcos de carga que salían desde Canarias. Cualquier oficio estaría bien para cumplir su sueño.
Leie era un viajero. De esos que casi no existen, de esos que se escuchan y atienden lo que sienten. Libre, con sueños y sin el peso de arrastrar equipaje innecesario.
Nos decía que en Colombia había algo. Creo que en todos lugares del planeta hay un "algo" para cada quien. Todos perseguimos aquello que intuímos, nos movemos. Algunos con menos peso que otros. Anhelamos y volamos hasta allí. Hacia el lugar que por algo nos tira el alma.
Leie brillaba. Y claro, tenemos un CD de música africana. Quizá un día nos lo encontremos en casa.
2 comentarios:
Viajeros hay muchos, pero no siempre hay algo para nosotros en los lugares que queremos y pensamos que son nuestros...
Pero algunas veces, es posible vivir en cualquier lugar, simplemente falta querer vivirlo...
Beso
Pablo Cruz
Pablo,
Pues viajeros debe haber muchos sí, pero encontrárselos es difícil. Quizá para ello sea necesario hacer lo propio: viajar. Este era muy especial, algo brillaba en su espíritu. Y bueno, si, podemos vivir en cualquier lugar, y ese "querer" tiene que ver con ese "algo".
abrazos,
Do.
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